Incluso antes de comenzar la historia, el lector sabe que la vida del protagonista, Anthony Kostoulas, va a ser segada prematuramente por una muerte penosa en las trincheras. Todo ocurre durante una ofensiva griega contra los búlgaros. Kostoulas resultó muerto por el lanzallamas de un soldado que, mientras luchaba para los griegos, fue herido e involuntariamente dirigió el chorro de fuego a sus compañeros. Kostoulas saltó a la trinchera y sufrió graves quemaduras en su rostro. Así nos presenta Myrivilis al héroe en La vida en la tumba. Las trescientas páginas largas que siguen son una carta interminable a su novia en su Lesbos natal, que nunca pudo enviar debido a la censura del correo del ejército. Qué es lo que empuja al lector a continuar leyendo? ¿Qué hace que desee conocer hasta el final el terrible sino del héroe? No hay dudas sopbre su destino final, y no hay trama argumental que pueda guiar al lector; al contrario, cada capítulo es una viñeta. La supuesta carta, aunque dirigida a su novia, es más que nada un diario pleno de meditaciones sobre la vida, la muerte, la guerra. Στρατής Μυριβήλης
Δύσκολο, Meli, από πού το έβγαλες καλέ;
"aquél proclamaba a sus doce años un templo de/como/tal que ...."
Συσσίτιον es término antiguo, claro. El culto compuesto resultante designa, si no me equivoco, al encargado de abastecer de comida en un ejérci…